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Descripción

Notas oníricas y abstracción en la pintura de Juana Butler

Una lectura renovada de la historia del arte argentino del siglo XX ha permitido poner en valor la producción de artistas cuya acción, a pesar de su continua presencia en el circuito, fue debilitándose con el correr de los años por el escaso registro de su práctica, resistiendo no pocas veces al margen de los relatos canónicos. En este contexto, la recuperación y puesta en valor de la obra de Juana Butler resulta esencial para contribuir al enriquecimiento y comprensión de la escena artística de las décadas de 1960 y 1970.

Formada junto a su tío Horacio Butler (Buenos Aires, 1897- 1983) y luego con el maestro Juan Battle Planas (Gerona, 1911- Buenos Aires, 1966), participó de las exposiciones locales que celebraron las tendencias surrealistas y que confirmaban la vigencia de lo onírico en la producción artística latinoamericana más allá de los años 30. El surrealismo, llegado a través de las revistas literarias y la influencia de las vanguardias, había cobrado impulso gracias a las publicaciones Qué y A partir de cero, ambas dirigidas por Aldo Pellegrini, quien puso en circulación el ideario que dejó una huella profunda en nuestra cultura que se expresó en la experimentación, la libertad simbólica y el interés por lo inconsciente y lo fantástico que atraviesan el arte argentino del siglo XX.

Juana respira en los escenarios oníricos. El poeta surrealista Enrique Molina la descubre abandonada a los mecanismos del inconsciente. Independiente, transita el límite difuso entre realidad e imaginación fascinada por la ilusión y la libertad que recupera a través del surrealismo. Según sus propias palabras, apela a un “impulso mágico” y escribe que su arte “pretende descubrir lo invisible, sugerir sortilegios, poner en juego las verdades todavía insospechadas”.
Su obra se inscribe en la línea que observa la historiadora del arte Whitney Chadwick, quien arriesga que para las mujeres artistas el surrealismo ha sido un camino para reimaginar la vida y que sus capas de significado han expresado el deseo femenino de transformación y emancipación, posibilitando una vía que permite la reinvención a través de la visión mágica del mundo.

Curaduría: María de la Paz López Carvajal

Lugar: Museo Castagnino